DÍA DEL LIBRO. ¿Tu comida podría ser tu amiga?

¿Qué pasa cuando tu comida quiere ser tu amiga?

Este es el planteamiento con el que presentamos en clase el cuento “La ovejita que vino a cenar” (Steve Smallman, ed. Beascoa) para celebrar el Día del Libro.

Un viejo lobo siempre tiene sopa de verduras para cenar, pero una ovejita llama a la puerta y… Por supuesto el lobo ve la oportunidad de cenar algo más que la sopita. La ovejita le teme en cierto modo pero está solita y tiene frío.

La vida no siempre tiene que ser del mismo modo. Sobre todo cuando las relaciones te dan un baño de realidad y cambia tu visión de las cosas “que siempre han sido así”.

Las personitas pequeñas conectan enseguida con distintas posibilidades, con finales diferentes, con la fantasía, sin plantearse poco más. Todo es posible.

Y también enlazan de inmediato con las que les rodean. No necesitan presentarse ni saber su vida, a qué se dedican, sus gustos. Se juntan y juegan, se tocan, hablan, se abrazan, corren, ríen.

En este cuento te dicen que tu supuesta comida te abraza y besa y que te pregunta si te la vas a comer. Normalmente no tenemos contacto con animales llamados de granja que estén vivos, que se nos abracen, que nos miren a los ojos preguntando eso mismo sin palabras. Porque entonces muy pocos se atreverían a comérselos. Por eso nos los ocultan. Su verdadera situación y sus sentimientos.

Hacemos diferencia con nuestros gatos, perros. Y eso a los niños y niñas les da que pensar. Y lo hicieron. Dijeron que podían ser amigos. Que el lobo podía comer otra cosa, que estaba solito y necesitaba compañía. Que la ovejita era pequeña y tenía que cuidarla alguien. Que por qué estaba sola en la noche. Siempre surgen debates muy buenos.

En su continuación, el texto titulado “Los lobos que vinieron a cenar”, del mismo autor; nos lleva más allá.

Una vez hemos hecho esta conexión, surge también el tema de cómo nuestro entorno encaja esto. Los amigos de la ovejita y los del lobo no comprendían que esto pudiera pasar.

Cada uno debía cumplir su rol. No podían ser amigos, respetarse ni mucho menos tener amistades que no fueran de su opinión o de su grupo establecido. ¿O sí? Porque en el cole tenemos amigos-as y conocidos-as muy diferentes. Y tan bien que lo pasamos.

Tal vez intenten rescatarnos, llevarnos a la “normalidad”, y es ahí donde debemos valorar lo que tenemos ahora. Un amigo es más valioso que el qué dirán y con paciencia y ejemplo podemos convivir.

Quizás algunos más comprendan, lleguen a ver lo que está ahí claro pero que no vemos.

Ojalá no perdiéramos ese toque inocente.

Un libro integrador y que puede dar una visión antiespecista.

Para ver la primera parte en youtube, pincha aquí.

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